Gracias a unas fotos de mi amigo Pedro José Medina Luque he descubierto el Torreón de las Huelgas. Hace más de doce años que voy a Mengíbar y hasta la fecha nunca había oído hablar de el.

Él me comentó que le gustaría tener más información sobre este torreón y como no podía dejar de ser me he puesto en contacto con D. Sebastián Barahona Vallecillo.

Torreón de las Huelgas - Foto de Pedro José Medina Luque

Esto es lo que me ha contado:

A unos tres kilómetros de Mengíbar y al Norte de esta localidad, junto a la carretera de Jaén a Bailén y al Guadalquivir, en la cima de una colina, se encuentran las ruinas de un castillo, llamado ESTIVIEL, más conocido, popularmente, por “LAS HUELGAS”. Para llegar al mismo, hay que coger un carril agrícola, doscientos metros después de pasada la señal del kilómetro 307, a la izquierda. Remontando esa cima, se llega a la casa-cortijo de Las Huelgas, junto a la que se encuentran las ruinas del castillo. El conjunto se encuentra en el término municipal de Jabalquinto.

El olivo - foto de Pedro José Medina Luque

Son muchas las noticias que existen sobre Estiviel. Así, en 1224, Fernando III, llegó con su ejército, Guadalquivir abajo, hasta la confluencia con el Guadalimar, conquistando los castillos de Iznadiel, Estiviel y Espeluy. Sus defensores los entregaron al rey castellano a cambio de la promesa de que sus vidas se rían respetadas. En 1243, una vez que Castilla había conquistado definitivamente estas tierras, Fernando III otorgó este castillo a Baeza, y en 1269, fue dado en señorío. Sería en 1321, cuando Baeza concede la torre de Estiviel por juro de heredad a don Día Sánchez de Biedma, justicia mayor de la casa del rey y alcaide de Jaén, Quesada y Tíscar. Don Día se comprometía a no dar, ni vender, ni cambiar, ni empeñar el castillo y a admitir en él a los vecinos de Baeza, cada vez que fuera menester. En 1350, su hijo, Men Rodríguez, volvía a reconocer a los vecinos de Baeza su derecho de labrar en esta tierras.

En 1402, se reparten las tierras de Estiviel a los nuevos pobladores de Jabalquinto y se permiten labrar dehesas, como la del Chaparral, y catorce años después, las tierras estaban labrándose. Una vez puestas en cultivo las tierras, el señor de Jabalquinto cedió las tierras en arrendamiento, y en 1466, Juan de Benavides, con el beneplácito del concejo de Baeza, inició la repoblación de Estiviel.
Hay noticias de la repoblación de Estiviel en el siglo XV, aunque en el XVI, concretamente, en 1578, el Obispado de Jaén hubo de hacerse cargo del edificio de la iglesia de Estiviel, dedicada a San Bartolomé, ante la ausencia de habitantes en el lugar. Pedro A. Porras Arboledas, historiador, atribuye la citada despoblación al atractivo que ofrecía en aquellos momentos la recién emancipada villa de Linares, pues igual sucedió a la vecina población de Tobaruela.

Campo de olivos - foto de Pedro José Medina Luque

Jimena Jurado nos dice en el siglo XVII, que el castillo de Estiviel estaba arruinado y que pertenecía al señorío de la casa de Benavides. Porras Arboledas nos informa que el mayorazgo definitivo a favor del primogénito, Manuel de Benavides II, fue creado en octubre de 1502, en el que se incluían, entre otros bienes, el lugar de Estiviel.

El historiador Juan Eslava Galán describe y nos dice que la fortaleza tiene forma circular, probablemente porque se asienta sobre una fortificación prerromana, que tendría tal forma. Ha sido una prolongada utilización de un emplazamiento estratégico. Después de emplazamiento prerromano fue bereber y más tarde, en el siglo XIII, cristiano.

El lado de la colina donde se asienta el castillo ha sido realzado mediante acumulación de tierra en dos niveles concéntricos, que en su día estarían complementados por sendas cercas o parapetos de piedra o madera. Sigue diciéndonos que las defensas del castillo exceden el perímetro de los dos niveles y parece organizarse a modo de tercer círculo concéntrico. Por el Este, el lado más accesible, se levantó la torre del homenaje de planta cuadrada (11.60 metros de lado), hecha de calicanto o cemento antiguo. Su muro exterior alcanza todavía la altura de un tercer piso, en el que se puede adivinar su estructura interior, con ocho huecos, que en el primer piso serían saeteras y más arriba, ventanas. Dentro de la torre hay un aljibe de mampostería. En el lado Oeste existe un bastión de calicanto, asentado sobre un zócalo de sillarejo, bien conservado. Finalmente, destaca otro aljibe en el patio de armas, cerca de la torre del homenaje.

Y este bello castillo es el que contempla todo viajero, que circule por la carretera de Jaén a Bailén, situado a la izquierda, una vez pasada la localidad de Mengíbar. La proximidad de los castillos de Mengíbar y Estiviel, sobre todo, la visibilidad entre las torres del homenaje de sus respectivos castillos, fue una baza importante para la defensa y guarda del rio Guadalquivir y del paso de Castilla a Andalucía.

Me queda agradecer a Pedro este descubrimiento y permitirme utilizar sus fotos y a D. Sebástian Barahora por darnos a conocer otro trocito de la historia. Muchas gracias a ambos.

Share