La conocida Ruta Quetzal, de la mano de don Miguel de la Quadra Salcedo, ha pasado por Mengíbar como parte de los actos de conmemoración del V Centenario de la muerte de Isabel la Católica.

D. Sebastián Barahona Vallecillo nos permite conocer los detalles del acto y de los preparativos previos, habiendo participado activamente en ambos.

El 17 de julio de 2004, sobre las nueve de la mañana, llegaban a Mengíbar los componentes de la Ruta Quetzal BBVA, “Expedición 2004”, dirigida por don Miguel de la Quadra Salcedo, conmemorando el V Centenario de la muerte de Isabel la Católica y realizando el histórico cortejo fúnebre que el cadáver hizo desde Medina del Campo (Valladolid) hasta la ciudad de Granada. Por tal motivo, esa fecha ha pasado a la historia de Mengíbar.

Antecedentes históricos

La Reina de Castilla, doña Isabel de Trastamara, más conocida por Isabel la Católica, fallece en Medina del Campo (Valladolid), el 26 de noviembre de 1504, sobre las doce del medio día, a consecuencia de fiebres cuartanas (de origen palúdico).
En su testamento, de 12 de octubre de 1504, ordena que, después de su muerte, sea enterrada en el monasterio de San Francisco de la ciudad de Granada

“… la qual traslación encargo a mis testamentarios que hagan lo más presto que ser podiere…» 1)

Efectivamente, cumpliendo la manda trestamentaria, el cortejo se puso en marcha, una vez que se le hicieron las honras fúnebres en Medina del Campo. La comitiva, que acompañaba al cadáver, era muy numerosa, pues la formaban 177 personas, y estaba formada por miembros de la Capilla, cantores, capellanes, mozos de la misma, reposteros de estrados, ballesteros, mozos de espuelas, acemileros, cocineros, escuderos de a pie, aparte de las personalidades como capitanes, nobles, damas de Corte, etc. La dirección del numeroso grupo estaba a cargo de Pedro Patiño, Contino de la Casa Real, que recibió 380.000 maravedís para los gastos del camino. 2)

El gran historiador, Manuel Fernández Álvarez nos habla también de este cortejo:

“…Sería bueno recordar aquí el impresionante cortejo fúnebre que, de acuerdo con el deseo de la Reina, cruzó media España para llevar su cuerpo desde Medina del Campo hasta Granada; un cortejo en el que iban doce capellanes y doce cantores, amén de los mozos auxiliares para todas las faenas, desde las del transporte del cadáver regio, los del servicio de cocina… Conforme a lo ordenado por Isabel, el cortejo inició su recorrido tras la celebración de las exequias fúnebres en Medina del Campo… En Toledo hubo una pausa de dos días, celebrándose otro solemne funeral en San Juan de los Reyes, la fundación tan querida de la Reina, símbolo de su victoria en la guerra de Sucesión. La llegada a Granada fue el 18 de diciembre, tras veintidós días de atravesar las dos mesetas y el norte de Andalucía, con un tiempo cada vez más invernal. La Reina fue enterrada, en un principio, y conforme a su deseo, en el convento de San Francisco. Tendrían que pasar no pocos años hasta que Carlos V dispusiera su traslado, junto con el del Rey Fernando, su marido, a la Capilla Real de la catedral de Granada, recién terminada. Y eso fue el 10 de noviembre de 1521″. 3)

Las condiciones climatológicas de aquellos momentos no fueron las más adecuadas para el viaje. Así, Pedro Mártir de Anglería, testigo de las escenas palaciegas en la muerte de la Reina, que desde Medina del Campo acompañó al cadáver hasta el fin de su peregrinación, nos dice en su obra “Opus Epistolarum”:

“… parecía que los cielos habían hecho sentimiento por la muerte de esta señora. Desde el día que partieron de Medina con el cuerpo de la reina, en todo el camino, que duró diez y nueve días, no vieron el sol ni aun las estrellas pues llovía de noche y durante el día; en vez de andar por tierra, parecíales que estaban navegando por algún mar. Solamente descubrían tierra cuando subíamos por algún monte o collado, pero, en bajando a lo llano, fluctuaban las mulas por las lagunas y no podíamos salir de los pantanos y se quedaban de su voluntad en ellos, por no ir con nosotros…” 4)

Seguimos conociendo noticias y detalles bastantes interesantes sobre las condiciones en que viajaba el citado cortejo:

“… Dos acémilas emparejadas, asidas del ronzal por escuderos de a pie, llevaban sobre sus atalajes el féretro con el cuerpo de la Reina difunta, El féretro, de por sí ya forrado de cuero encerado, iba cubierto con una segunda funda de cuero de becerro, confeccionado por un zapatero de Medina del Campo, Diego de Madrid, lo que debió ser obra notable a juzgar por los más de 1500 maravedís que costó. Sobre ésta iba otra funda de lienzo fino de bretaña, encerado para evitar los efectos de la intensa lluvia, todo ello bien amarrado con cuerdas compradas en Medina del Campo para liar el ataúd. Pero el ajetreo de los caminos embarrados, el salvar arroyos y torrenteras al subir y bajar las sierras abulenses, hicieron que el ataúd se moviese demasiado sobre las andas, por lo que se dio en Cebreros a un carpintero que adobó (sic) el ataúd para que se andoviere (sic) en las andas, con cierta madera que gastó, importando dos reales. Allí mismo hubo necesidad de contratar como guías a treinta hombres que salieron para ayudar a pasar ciertos malos pasos en un río que debió ser el Alberche, crecido por el temporal de las aguas. Allí se abastecieron de pan llevado por seis acémilas y se dieron limosnas a pobres por la importante cantidad de cien reales. En Toledo se volvieron a alquilar otras cinco acémilas para servicio de ciertos frailes de San Francisco hasta llegar a Manzanares…” 5)


EL CADÁVER LLEGA A MENGÍBAR. PASO DEL RÍO GUADALQUIVIR.


Y así, tras llegar el cortejo a la localidad de El Viso del Marqués (Ciudad Real), el 10 de diciembre de ese mismo año, tal como aparece en una lápida situada en la fachada de la iglesia parroquial de aquel lugar, que conmemora tal acontecimiento, la real comitiva, siguiendo el camino real, llega a Mengíbar.

Pero antes había que superar un serio obstáculo, pues el paso de una margen a otra del río Guadalquivir se hacía a través de una barca, pero, como consecuencia de los fuertes temporales de lluvias, el río venía muy crecido y el paso por la barca presentaba grandes riesgos y peligrosos inconvenientes, como lo narran las crónicas de aquel tiempo:

“Por la localidad de Mengíbar hubo de cruzarse en balsas el crecido e impetuoso río y, más de un esforzado caballero tuvo que forzar a nado las arremolinadas corrientes. Acémilas, provisiones y carruajes había que reparar sobre la marcha, así como los objetos y cruces y las mulas y jumentos se despeñaban y caían por los malos pasos y riscos del accidentado camino. …Al vadear el río, la barca era arrastrada por la corriente y estuvo a punto de zozobrar… Diose al barquero de la barca de Mengíbar, porque pasase toda la gente, un castellano e a seis hombres que le ayudan, a cada uno un real, que montan 789 maravedís…” 6)

Pero siguen refiriendo las crónicas las tristes condiciones en que se desarrollaba el camino a Granada:

“… ¿Piensas que hicimos el viaje por tierra? Parecía que nos arrastraban las borrascas del mar… Únicamente en las colinas y altozanos nos encontrábamos a seguro. Casi a nado atravesábamos los valles y llanuras, encontrándonos continuamente con charcos y lagunas. De pies a cabeza nos cubría el lodo y el cieno. Las caballerías no tenían ya fuerzas para sacar las patas de la pegadiza gleba… allí se precipitaban en una fosa, más allá se dejaban abandonados los bultos al no haber caballería en que transportarlos…. ¡Ay, cuántos cuerpos de desdichados, cuántas caballerías aquellos torrentes se tragaron!”

FUNERALES EN LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE MENGÍBAR

El cadáver llegó a Mengíbar el 13 de diciembre. En ese año, 1504, Mengíbar era una aldea de la ciudad de Jaén, pues no consigue su independencia hasta 1574. Contaba con 300 vecinos, unos 1.350 habitantes, que habitaban en 303 casas. Una gran parte de las tierras de su término estaban en poder de la noble familia Ponce de León, que tanto influirá en la historia de Mengíbar . El camino real, tras cruzar el Guadalquivir por la barca de Mengíbar, entraba en esta localidad por el “camino del barco” y seguía por el arrecife, pasando por la calle Real, Plaza de la Constitución, calle Jaén y tomaba el camino de Fuerte del Rey, para llegar a Granada por Alcalá la Real, ya que el camino por Campillo de Arenas aún no existía como tal.
Del citado camino real salía un ramal que llegaba a la ciudad de Jaén, por lo que el Concejo y principales autoridades religiosas de esta ciudad se personan en Mengíbar para honrar al cadáver y asistir a las honras fúnebres que se le hicieron en la iglesia de San Pedro Apóstol de Mengíbar. Así, entre los gastos realizados en los funerales de la Reina Isabel por el Concejo de aquella ciudad, además de la cera, madera para la construcción del túmulo, lutos, trompetas, etc., destacan:

Por el salario de Pedro de Alfaro, jurado que fue portavoz del pésame de la ciudad, 720 maravedís.
Por el salario de Francisco, acompañante del jurado Pedro de Alfaro, 306 maravedís.
Al mismo Francisco y a Bernardo que fueron a transmitir la noticia a Mengíbar, 136 maravedís. 7)

Todo un acontecimiento debió de constituir la llegada del cortejo fúnebre a Mengíbar, después del accidentado paso del Guadalquivir. Las primeras autoridades de la ciudad de Jaén, tanto civiles como religiosas, así como las de Mengíbar, esperarían en la iglesia de San Pedro la llegada del cadáver. Aunque la Reina Isabel había dispuesto en su testamento que nadie, en señal de luto, se vistiese de jerga, como era costumbre hacerlo, todos los asistentes fueron vestidos con lobas y capirotes negros 8) , en señal de respeto y gratitud a la Reina.

EL CADÁVER LLEGA A GRANADA

El 18 de diciembre, el cadáver llegaba a Granada, después de haber tenido que construir un puente en el camino de Santa Fe. En Granada se levantaron varios túmulos, siendo recibido el cadáver por la ciudad entera, encabezada por el Arzobispo, fray Hernando de Talavera, el Capitán General, Conde de Tendilla, Corregimiento, Regidores y una lucida tropa de alabarderos con el estandarte real 9). Hasta el día 23 se celebraron las honras fúnebres, recibiendo sepultura en el monasterio de San Francisco de la ciudad granadina, como había sido el deseo de la Reina, tal como lo ordena en su testamento. Posteriormente, los cadáveres de ambos Reyes fueron enterrados en la Capilla Real de Granada, siendo Domenico Fancelli el autor de sus monumentales y bellos sepulcros, que pueden admirarse en el singular edificio renacentista de la ciudad de Granada.

PRIMEROS CONTACTOS DE DON MIGUEL DE LA QUADRA SALCEDO CON MENGÍBAR

En el mes de diciembre de 2003, don Miguel de la Quadra Salcedo tomó contacto con el Ayuntamiento de Mengíbar para preparar los actos a desarrollar en 2004, con motivo del V Centenario del traslado del cadáver de la Reina Isabel desde Medina del Campo a Granada. El Ayuntamiento le dio a don Miguel de la Quadra mi teléfono, y así se iniciaron mis relaciones con este singular y mítico personaje, todo amabilidad, atenciones y simpatía, además de una actividad y energía sin límites, testimoniada en sus múltiples aventuras, que la televisión y los distintos medios de comunicación nos han presentado en tantas ocasiones.
Él me fue informando de sus proyectos, entre los que destacaba hacer la Ruta que en 1504 recorrió el cortejo del cadáver de la Reina desde Medina del Campo a Granada y, cómo no, de su gran deseo de pasar el Guadalquivir en Mengíbar en barca, tal como se hizo en 1504. Así, nos ilusionó, tanto al señor Alcalde como a mí, por lo que nos pusimos a su entera disposición.

En el mes de junio de este año, llegó a Mengíbar un equipo de Monitores, encabezado por Jesús Luna Torres, Jefe de Campamento de la Ruta Quetzal, ese hombre infatigable, activo y cariñoso. Estuvimos en el río Guadalquivir, vimos el antiguo paso de la barca y se proyectaron los posibles preparativos a realizar. Se marcharon muy contentos e ilusionados, y Jesús nos anunció, oficialmente, que la expedición llegaría a Mengíbar el 17 de julio, a las ocho de la mañana.

PREPARATIVOS EN MENGÍBAR

En los últimos días de junio de 2004, el Alcalde de Mengíbar, don Gil Beltrán Ceacero, tratando de coordinar los trabajos y preparativos, promovió una reunión en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, de Jaén, a la que asistieron el Ingeniero Jefe, don José Martín y otos altos cargos, el Alcalde de Mengíbar, don Gil Beltrán Ceacero, el Presidente de la Comunidad de Riegos, don Juan Criado Martos, el Abogado de la misma, don Pedro Iglesias Iglesias y el que suscribe, como Cronista Oficial de Mengíbar. En la citada reunión se trató el posible paso del Guadalquivir con detenimiento, y el Ingeniero Jefe asumió la empresa con verdadero interés. Los reunidos quedaron emplazados para el día siguiente en Mengíbar, para contemplar ambas orillas del río y estudiar los problemas e inconvenientes que podían presentar el citado paso. Quedó de manifiesto por parte de don José Martín que, si el paso se hacía en barca, lo sería con todas las garantías posibles. Éste marchó a Sevilla, puso el asunto en conocimiento de las autoridades superiores de Confederación, y fruto de ello, a los pocos días se personaron en Mengíbar dos técnicos de “ARPO, Empresa Constructora, S.A.” de Sevilla, don Leonardo Aranda Ortega y don Germinal Gil, con el fin de planificar los trabajos a realizar para pasar el río con todas las garantías posibles. El Ayuntamiento los puso en contacto conmigo, y fui testigo muy directo de su gran profesionalidad, así como del interés y celo con los que realizaron los trabajos oportunos.

Lo primero fue estudiar el medio del paso del río, pues las barcas o balsas convencionales carecían de las correspondientes homologaciones para poder asegurarlas, por lo que, muy acertadamente, contrataron el servicio de otra empresa, “STS MARINE”, (Servicios Técnicos Subacuáticos) que construiría una balsa con módulos prismáticos de un plástico fuerte y resistente, además de dos pantalanes flotantes en ambas orillas, con el mismo material que la balsa. Los técnicos de la misma, don Juan Manuel Toscano, don Antonio Jesús Cuesta y don José María Arroyo, colaboraron también, muy eficazmente, para que los medios utilizados para realizar el paso del río fuesen los más idóneos posibles. Se tuvo el acierto de adornarlas con madera, aspilleras, brezo y pintura, simulando la antigüedad y condicionantes de la que intervino en el siglo XVI. También se realizó un buen anclaje en ambas orillas, con vigas de hierro y de madera, cimentadas con profunda solera de hormigón, que pudiesen asegurar, mediante fuertes cuerdas y maromas, la estabilidad de la balsa e impidieran que fuese arrastrada por la fuerte corriente del río.

El Ayuntamiento de Mengíbar, por su parte, puso el tema en conocimiento de los distintos medios de comunicación, invitó al pueblo mediante un Bando al acto, preparó el desayuno de los expedicionarios en los Salones “Don Luis” de la Piscina Municipal, además de la coordinación de los preparativos de llegada y otros actos a desarrollar.

17 DE JULIO DE 2004. LA RUTA QUETZAL BBVA LLEGA A MENGÍBAR

Llegó, por fin, el 17 de julio. La expedición, compuesta de 380 miembros, de 46 países, era esperada a las ocho de la mañana. En ambas márgenes se concentró gran número de mengibareños y mengibareñas, que esperaron la llegada en una mañana ya calurosa, a pesar de ser horas tempranas. Sobre las nueve horas empezaron a llegar las primeras avanzadas de la Ruta Quetzal. Y, entre ellos, don Miguel de la Quadra Salcedo, que acaparó la atención de todos los asistentes, a los que asombraron su mundología, preparación y dotes de liderazgo. Atentamente, saludó a las autoridades y a todos los presentes.

Seguidamente, empezaron a llegar los autobuses de los expedicionarios, que, vestidos con lobas y caperuces negros, llegaron a la balsa, y en pequeños grupos pasaron el río entre los aplausos de los asistentes en ambas orillas, habiéndose tomado toda clase de precauciones y estando asistidos por un grupo de buzos, llegados para tal fin a Mengíbar. Era patente en los jóvenes el gran cansancio, tras una dura etapa a pie por intrincadas rutas medievales de Sierra Morena.

El espectáculo merecía la pena vivirlo en directo. En aquellos momentos nos remontábamos a cinco siglos antes y tomábamos conciencia de la importancia del acto. Las circunstancias no eran las mismas, pero sí nos introducíamos en la historia de España.

Las autoridades municipales y provinciales, así como Miguel de la Quadra Salcedo, Luis Luna Torres y el resto de dirigentes de la Ruta también pasaron en la balsa a la margen izquierda del Guadalquivir, donde el Ayuntamiento de Mengíbar había colocado un hito de piedra, que recordaría en el futuro el paso antiguo de la barca y la llegada de la Ruta Quetzal a Mengíbar. Miguel de la Quadra expresó al Alcalde, a Mengíbar y a los asistentes su agradecimiento por la colaboración recibida y entregó al Alcalde una placa conmemorativa. También el Alcalde de Mengíbar dirigió unas palabras de agradecimiento a los expedicionarios de la Ruta Quetzal por la llegada a esta localidad y entregó a Miguel de la Quadra y a Luis Luna placas de reconocimiento, finalizando el acto con el descubrimiento del dicho hito conmemorativo.

Seguidamente, los autocares recogieron a los jóvenes y todos se dirigieron a la Piscina Municipal, donde el Ayuntamiento de Mengíbar les obsequió con un desayuno, compuesto, principalmente, por “paniaceite”, bacalao, tomate, tortillas de patatas, café con leche y bollería. Desayuno, que Luis Criado y su hijo, Jose, una vez más, supieron servirlo con su peculiar, magistral y elegante estilo. Acabado el mismo, parte de la expedición se dirigió a Granada, final de la Ruta, donde estaba prevista la recepción por las autoridades municipales. El resto realizó la visita turística a Mengíbar, deteniéndose, principalmente, en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol y en la Torre, siendo acompañados por el Cronista Oficial de Mengíbar, Sebastián Barahona Vallecillo, que les hizo una amplia referencia histórica y artística de ambos monumentos mengibareños. A pesar del cansancio de los expedicionarios, su ilusión les hizo querer subir a la Torre, desde donde pudieron contemplar el bello paisaje que desde la misma se divisa. Terminada la visita, el grupo regresó a la Piscina Municipal, donde el Ayuntamiento les obsequió con una suculenta paella, al mismo tiempo que pudieron esquivar el fuerte calor de la siesta. A la caída de la tarde, el grupo marchó a Granada para reunirse con el resto de la expedición.

FINAL

Así transcurrió en Mengíbar ese día, ya histórico, recordando aquel otro de hace quinientos años. Distintas circunstancias separan ambas fechas, pero ambos se vivieron con un mismo espíritu y sentido: recordar el paso del cadáver de una gran Reina de España por Mengíbar. Si entonces los mengibareños y mengibareñas vivieron un día de dolor y luto, hoy ha sido de regocijo y esperanza, porque, con toda justicia, se reconocen hechos gloriosos para España, y, cómo no, para Mengíbar.

Nuestro reconocimiento y homenaje a la Ruta Quetzal BBVA, dirigida por el singular Miguel de la Quadra Salcedo y a su infatigable equipo de colaboradores, que hacen posible estos momentos gloriosos y transcendentales de nuestra historia, bien en América o en nuestra España, a las autoridades provinciales de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, encabezadas por el Ingeniero Jefe de Jaén, don José Martín, que no han escatimado medios en esta empresa, al Ayuntamiento de Mengíbar, con su Alcalde al frente, que coordinó y patrocinó todos los actos, a las Empresas “ARPO” y “STS”, que tan eficazmente han hecho posible esta jornada histórica, y, cómo no, a ese grupo de 350 jóvenes, procedentes de 46 países, que se han esforzado al máximo para realizar los proyectos de este año, a pesar del cansancio y de los inconvenientes que se les han presentado a lo largo de sus muchas etapas.

Mengíbar, 17 de julio de 2004


1) FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, M. Isabel la Católica. Espasa Calpe S.A. 2004. Página  434
2) GONZÁLEZ SANCHEZ, V. Isabel la Católica y su fama de santidad. ¿Mito o realidad? Ediciones Internacionales Universitarias Eiunsa. S.A.  1999. Páginas 185-186.
3) FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, M. Obra citada. Página  454.
4) GONZÁLEZ SÁNCHEZ, V. Obra citada. Página 185.
5) GONZÁLEZ SÁNCHEZ, V. Obra citada. Página 187.
6) GONZÁLEZ SÁNCHEZ, V. Obra citada. Página 188
7) VELASCO GARCÍA, C. Extracción social , relaciones y competencias de los regidores jiennenses en el siglo XV. Página 90. Edita Ayuntamiento de Jaén. 1987.
8) GONZÁLEZ SÁNCHEZ,V. Obra citada. Página 188.
REVISTA “DON LOPE DE SOSA”. Jaén. Año 1915. Página 357.
9) GONZÁLEZ SÁNCHEZ,V. Obra citada. Páginas 188 y 189.

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